(Narrado por Spencer)
La sangre me rugía en los oídos con la fuerza de un huracán. Verla allí, sentada con esa calma insultante, aceptando el número de un profesor anónimo mientras yo casi me mato conduciendo por media ciudad para salvarla de Víctor Rose, hizo que algo dentro de mí se rompiera. Ya no quedaba rastro del CEO calculador ni del Rey de Hielo. Solo quedaba el hombre que estaba perdiendo lo único que le daba sentido a su existencia.
Salí del comedor, pero no fui a mi despacho. Me qued