(Narrado por Spencer Blackwood)
Había pasado una semana desde que el mundo se detuvo en aquel dormitorio. Una semana en la que cada vez que intentaba rozar la mano de Casey, ella la retiraba con una cortesía gélida que me dolía más que cualquier insulto de Dominic. Dormíamos en la misma cama, sí, pero entre nosotros se extendía un océano de dudas que ningún puente de acero podría cruzar.
Me sentía como un náufrago tratando de reconstruir un imperio con arena. Por eso, decidí cometer la mayor lo