(Narrado por Spencer)
Pasé la noche en mi coche, aparcado en una esquina estratégica desde donde podía ver la entrada de su edificio. Londres estaba sumida en una niebla espesa que parecía filtrarse por las ranuras de la carrocería, calándome los huesos. El ardor de la bofetada de Casey ya no estaba en mi mejilla, se había mudado a mi pecho, una presión constante que no me dejaba respirar.
Me sentía como un acosador, como un hombre desesperado que ha perdido el norte. ¿En qué momento el gran Sp