El sol apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas de la mansión, pintando la habitación con tonos dorados y suaves. Fernando se había levantado antes que todos, moviéndose con sigilo para no interrumpir el descanso de Leo. Su mente estaba concentrada en un solo objetivo: asegurarse de que Isabella empezara el día con fuerza y tranquilidad.
Se dirigió a la cocina con pasos medidos, la luz de la mañana iluminando apenas los contornos de la amplia estancia. Abrió los gabinetes, seleccionó cuida