El sol italiano se filtraba por las ventanas del hotel, dibujando rayos cálidos sobre la alfombra y los muebles elegantes. Marcos estaba sentado frente al escritorio, con los documentos extendidos ante él, repasando mentalmente cada punto de la última reunión. Era el último día en Italia, la jornada final para cerrar acuerdos con los inversionistas, y la presión se sentía en cada gesto de su rostro. Isabella, mientras tanto, caminaba por la habitación con pasos medidos, sintiendo cómo su corazó