Capítulo 110. El reconocimiento del jefe
La sala de juntas estaba en silencio absoluto. El ambiente cargado de tensión era casi palpable mientras los ejecutivos esperaban la presentación del hombre que dirigía todo con puño de hierro. Marcos D’Alessio entró con su habitual porte imponente, sus pasos firmes resonaron sobre el piso de mármol y, sin siquiera mirar a los presentes, dejó caer una carpeta sobre la mesa.
Se sentó en la cabecera, ajustó la corbata con un gesto rígido y, sin preámbulos, comenzó:
—El informe está completo. Las