Suspiré luego de que se lo llevaran y volví sobre mis pasos hacia el hotel donde se quedaba Margaret junto a Katia y Kate.
Margaret me abrió la puerta con un corto camisón de color blanco y una bata del mismo color. Tenía el cabello alborotado y una expresión de preocupación en la cara.
Me abrió aún más la puerta y me permitió pasar. Después la cerró a mis espaldas y se me adelantó, para darme un apretado abrazo y sollozar sobre mi hombro.
—¿Qué ha pasado? —inquirió.
—Me he encontrado con tu he