Margaret
A la mañana siguiente, me cambié de ropa y fui en dirección a la habitación de Katrina.
Hacía ya algún tiempo que había instalado su cuna en la habitación de al lado y me sentía muy rara sin mi pequeña cerca. Aunque gracias a ella y a John, Nikolay estaba de nuevo a mi lado, y esta vez no iba a perderlo por nada del mundo.
Había quedado con él en Central Park, pero antes tenía que darle de comer a Katrina y asearla.
Entré en su cuarto y me acerqué a la cuna con una sonrisa… sonrisa