Oriana
Corría como si mis piernas pudieran dejar atrás el dolor, los celos y la rabia que me provocó saber que Stephan tenía a alguien más.
Me moví casi sin poder respirar a través de la tierra húmeda, el barro pegajoso y las ramas que me arañaban los brazos. Con tal de no estar cerca de esa odiosa mujer.
Sabía que estaba mal, que era infantil y poco racional. Pero era su culpa, él me hacía sentir todo el tiempo en el ojo de un huracán emocional. Todo era más intenso, descarnado, cuando de Step