La sala se sumió en una penumbra densa, cargada de la inminente amenaza. Lía podía escuchar los ecos de sus propios latidos en su pecho, fuertes y erráticos, mientras la presión de la situación la envolvía. El sonido de los pasos de los Cazadores resonaba cada vez más cerca, como el zumbido de una tormenta que se avecinaba. Su mirada se desplazó rápidamente de Kael a Freya, buscando respuestas que no llegaban. ¿Qué estaban diciendo? ¿Cómo era posible que el destino de todo dependiera de ella? ¿