El resplandor en el horizonte parecía aumentar con cada paso que daban, como si el Santuario del Alba estuviera llamándolos. Sin embargo, el aire se volvía más denso, y el suelo bajo sus pies se sentía cada vez más frágil, como si la tierra misma estuviera cediendo ante una fuerza desconocida.
—Estamos cerca —dijo Koryan, rompiendo el silencio tenso.
Lía observó a su alrededor, notando cómo las sombras parecían hacerse más largas y amenazantes. Había algo en el ambiente que no solo la inquietab