El grupo cruzó la puerta dorada con una mezcla de determinación y aprehensión. Tan pronto como dieron el primer paso, una luz cegadora los envolvió, obligándolos a cubrirse los ojos. Sentían que el suelo bajo sus pies desaparecía, como si estuvieran flotando en el vacío.
Cuando finalmente la luz comenzó a desvanecerse, se encontraron en un lugar completamente diferente: un vasto campo cubierto de niebla plateada que parecía extenderse hasta el infinito. El aire estaba cargado de energía, y cada