NAHIA
Solo queda un día. Mañana, el contrato termina. Mañana, debería ser libre. Pero nunca me he sentido tan prisionera como hoy.
Toda esta semana, no me ha dejado respirar. Ni una noche, ni una hora sin él. Como si la idea misma de abandonarme un segundo le fuera insoportable, como si tuviera que llenar cada instante con su presencia, su aliento, su cuerpo, como si hubiera decidido grabar su huella en cada una de mis células antes de desaparecer.
Me ha llevado a todas partes. En su habitación