NAHIA
Son casi las tres cuando mi teléfono vibra de nuevo. Esta vez, no es un número desconocido, es Camila.
Me quedo paralizada, los dedos entumecidos, los ojos pegados a la pantalla. Su nombre me quema las retinas. La última persona a la que quiero mentir. La única que no quiero perder.
Descolgo. Su voz me llega como una detonación en la noche helada.
— ¿Nahia?
Parece estar sin aliento.
— ¡Joder, pero estás viva o qué! ¡Ha pasado un día desde que desapareciste!
Cierro los ojos. Una lágrima