**OSCURO**
La lluvia cae desde que dejamos la ciudad, pesada, pegajosa, casi viva. Se estampa contra el parabrisas como dedos impacientes, borra la carretera, borra el mundo. El motor gruñe bajo el barro, los faros recortan sombras fugaces, y en el habitáculo saturado de silencio, oigo la respiración demasiado rápida de Ténèbre.
— Nunca debieron encontrarla —dice entre dientes, las articulaciones blanquecinas sobre el volante.
— Y, sin embargo, lo hicieron.
Hablo en voz baja, pero mi ira crec