Capítulo 9 La Tregua de los Fantasmas
El silencio de la habitación era tan denso que casi se podía palpar, pero ya no era un silencio hostil. Ben y yo estábamos enredados entre las sábanas blancas, convertidos en una masa cálida de extremidades y respiraciones perfectamente acompasadas. La luz plateada de la mañana comenzaba a filtrarse tímidamente por las rendijas de las cortinas, creando una atmósfera suave, de esas que te hacen creer, aunque sea por unos instantes, que el tiempo se ha detenido por completo. Sin embargo, la realid