Mundo ficciónIniciar sesiónEl pacto mudo que habíamos sellado en el apartamento seguía suspendido entre nosotros mientras conducía bajo el cielo plomizo de la mañana. Lisa miraba por la ventanilla, con el perfil iluminado a intervalos por los reflejos de la lluvia sobre el asfalto, y yo mantenía la vista fija en la carretera, en dirección al norte de la ciudad, aunque mi cabeza estaba a kilómetros de allí. Era incapaz de dejar de recordar cómo demonios habíamos llegado hasta este punto.
Pensé en la primera vez






