Mundo ficciónIniciar sesiónSalir del apartamento de Ben me resultó una sensación extraña y casi irreal.
Apenas una hora antes había visto derrumbarse por completo al hombre que todo el mundo creía indestructible: el jefe de seguridad del Malibú, el tipo implacable al que nadie en Madrid se atrevía a desafiar, había llorado entre mis brazos como si llevara dos años aguantando cada lágrima. Aún podía sentir en la piel el peso de su cuerpo apoyándose sobre el mío, el temblor de sus hombros y la desesperación abso






