La música retumba en el pecho como un latido constante, pesado y eléctrico, que parece marcar el ritmo de la sangre en tus venas. La zona VIP de la discoteca es un santuario de luces tenues, terciopelo oscuro y el brillo intermitente de las botellas de cristal premium, pero para ti, todo ese lujo es solo el telón de fondo de un juego mucho más peligroso.Hoy el aire se siente distinto, más denso, cargado de una electricidad que no proviene de los altavoces. Intentas concentrarte en tus tareas, en moverte con eficiencia entre las mesas bajas y los sofás de cuero, pero tus ojos tienen voluntad propia. Cada pocos segundos, tu mirada se escapa, buscando de forma casi magnética la figura de Ben en su puesto de trabajo.Y siempre lo encuentras.Ben no está simplemente trabajando; está vigilando, pero no a la multitud, sino a ti. Está apoyado con esa confianza arrogante que lo caracteriza, observando cada uno de tus movimientos desde la sombra. Cuando vuestras miradas chocan -y chocan consta
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