40. Fugaz reencuentro.
Me despedí llevando en mi pecho, no solo el malestar por la separación sino además, un intrincado nudo por los motivos que me llevaban a viajar nuevamente a Londres. Quedaba un largo trayecto donde pensar en todos los factores que tendría que enfrentar, pero al menos esa preparación me tendría alerta ante cualquier contratiempo.
En primer lugar, me instalaría en mi hotel habitual donde Henry traería los informes semestrales que debía revisar antes de acudir a la reunión en la central. Quizá,