NORA
Desciendo las escaleras como si mi vida dependiera de ello, pero en realidad no estoy huyendo.
Me estoy alejando.
De la mentira.
De él.
De mí con él.
Mi aliento choca contra mis costillas.
Mi ira late en mis sienes.
Siento que todo en mí está expuesto, que mi piel arde por haber sido tocada por sus manos, que soy un campo de brasas y vergüenza mezcladas.
Me hizo creer que era libre.
Que elegía.
Que firmaba un consentimiento.
Cuando en realidad... entraba en una jaula dorada.
Ni siquiera sé