NORA
El cielo ha cambiado cuando salgo de la facultad, un gris pálido que se deshace lentamente, atravesado por trazos de luz. Avanzo sin saber muy bien a dónde voy, con los auriculares en los oídos, sin música, solo para aislarme del ruido de los demás. Cada paso hace resurgir un eco de la mañana, el aula, su voz, esa mirada que parecía comprenderlo todo sin decir nada. Me sigo sintiendo desdoblada, como si caminara en dos mundos a la vez, el de afuera y el que arde por dentro.
Cuando llego fr