NORA
Son las diez cuando la pantalla se enciende, esa luz azul que atraviesa la penumbra de mi habitación como una espada fría. Un simple mensaje.
Hugo: Es hora de dormir. El conductor pasará a recogerte mañana a las siete y media. Prepárate.
Me quedo ahí, los dedos suspendidos sobre el teléfono, la respiración entrecortada. Como si pudiera, por un milagro, transformar estas palabras en algo más. Un "estoy pensando en ti", un "buenas noches", una caricia virtual, todo menos esta orden fría, est