NORA
El despertador suena y lo apago sin abrir los ojos, una vez, dos veces, tres, quiero quedarme enterrada ahí, al fondo de la cama, al fondo de la noche, al fondo de mí, donde no siento nada, donde ya no soy nada, porque levantarme es admitir, es volver a este mundo donde no me escribe más, donde no me mira más, donde me deja sola en un silencio que grita más fuerte que cualquier bofetada, y ese silencio lo he esperado, lo he soportado, incluso lo he deseado, deseado que se rompa, que ceda,