NORA
Me despierto con el sabor de él en mis labios, como si la noche anterior no quisiera soltarme. Las sábanas están arrugadas alrededor de mi cuerpo, y cada fibra de mi piel recuerda cómo me sostuvo, cómo sus manos exploraron cada curva, cada escalofrío. Cierro los ojos un instante, dejando que el recuerdo de su calor contra mí inunde mis sentidos, la suavidad de sus labios en mi cuello, su aliento cálido que se mezcla con el mío. Mi corazón late aún demasiado rápido, mis dedos tiembla, y una