Soy una estúpida.
Así, sin rodeos. Una completa estúpida.
¿Por qué lo llamé? ¿Por qué siempre termino en lo mismo? ¿Por qué me dejo arrastrar por las putas ganas de sentirlo cerca, como si eso fuera amor, como si eso fuera real?
Apenas colgué y escuché esa risa de Verónica burlándose en mi oído, supe que me había fallado a mí misma. No eran solo ellos los que me rompían. Era yo. Era yo, traicionándome otra vez.
Me abracé con fuerza. Lloraba y me culpaba. *No debí llamarlo*. *No debí esperar nad