Nuestro momento.
—Mi muñequita ¿te dormiste? — me pregunta Jex al oído y un escalofrío se plantó en todo mi cuerpo, ¡Dios, este hombre! tendré que hablar seriamente con él sobre eso, no sabe lo que me produce el muy, muy…— Dani, tenemos que salir del agua, ya está fría y parecemos viejitos.
El escucharlo decir eso me dejó un mal sabor de boca, si bien estaba comenzando a creer en él, eso no quería decir que creyera que todo esto fuera por siempre.
¡Diablos! a quién engañaba, quería esto por el resto de mi vida,