Dejar la caja con la píldora fue una de las decisiones más dolorosas que he hecho en la vida, pero era cierto, no quería que ella se sintiera atada a mí y menos por toda esta locura. Ya sabía que me amaba, aunque no me lo haya dicho con esas palabras, pero sí lo hizo con cada caricia, cada beso y cada acto que hicimos anoche.
Yo la amaba y me sentía amado...
Le daría un poco de tiempo, para que lo hiciera, era lo correcto. Terminé de secarme y estaba a punto de bajar a la sala a buscar mi ropa