A veces la vida te da pruebas difíciles de superar, pero también te muestra las herramientas para hacerlo.
—¡Hijo! — gritó la hermana soltándose del agarre del Irlandés y corriendo a socorrerlo.
—¡Llamen a Bruno! — Blue tocaba el timbre llamando a la estación de enfermería, mientras Adam gritaba por los pasillos por el doctor Cicarelli.
Pero todo se quedó en silencio cuando el afectado habló…
—Mamá, me duele mucho, no aguanto este dolor — los ojos de Dani se abrieron como platos, su terapia de