Capítulo: Subasta y humillación.
Pronto, la música comenzó a llenar el salón.
El murmullo de las conversaciones fue cediendo, y el sonido de la música se expandió por el aire, creando de nuevo el ambiente festivo, otra vez.
Manuel sonrió con picardía y con una elegancia que pocos le habían visto, tomó la mano de Mayte y la condujo hacia la pista de baile.
Ella lo siguió con pasos titubeantes, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba al instante.
—¡Manuel, no sé bailar! —exclamó nerviosa, con el corazón acelerado.
Él sonrió con tranq