Cuando Maryam fue dada de alta, la vida de ambos cambió radicalmente.
Hernando no escatimó en absolutamente nada: compró dos incubadoras de última generación, instaladas en la mansión junto a un pequeño equipo médico.
Contrató dos enfermeras pediátricas de tiempo completo y una pediatra reconocida que supervisaba a las bebés prácticamente cada hora, como si fueran un tesoro frágil, como si el mundo entero dependiera del suave movimiento de sus pequeños pechos al respirar.
Las gemelas parecían di