Cuando por fin llegó el día de dar a luz, Aurora sintió que el mundo se detenía. Habían pasado meses enteros soñando con ese momento, imaginando el olor, el llanto y el peso de su hijo en brazos. La cesárea estaba planificada, nada debía sorprenderlos… y, aun así, la realidad golpeaba más fuerte que cualquier expectativa.
Braulio la acompañó desde temprano. Fue él quien la ayudó a subir al coche, quien revisó tres veces la pañalera y los documentos del hospital, y quien la abrazó cuando los nerv