Afuera, Fely estaba frustrada.
La rabia y la impotencia burbujeaban en su interior, como un volcán a punto de erupcionar.
La fiesta en el salón de Bella Antica continuaba, pero para ella, todo había perdido su brillo.
Ilse se acercó a ella, su madre, y la abrazó con fuerza, intentando transmitirle un poco de consuelo en medio de la tormenta de emociones que la envolvía.
—Cálmate, hija. Perdona a Martín, ha estado muy tenso, por eso actúa así. Esto es todo culpa de Mayte. Ella pagará caro por est