Mundo ficciónIniciar sesiónEl beso había durado apenas unos segundos, pero para Yona se sintió eterno.
En cuanto se separó de Sebastián, abrió los ojos de par en par, como si recién tomara conciencia de lo que acababa de suceder. Su respiración se volvió irregular. Lo miró fijamente, buscando decir algo, cualquier cosa, pero las palabras no salieron.El silencio dentro del auto se volvió insoportable.Sin apartar la mirada de él, Yona llevó una mano temblorosa al cinturón de seguridad, lo desabrochó y casi de inmediato, abrió la puerta del auto.—Yona… —alcanzó a decir Sebastián.Pero ella ya había salido. Cerró la puerta con más fuerza de la necesaria y echó a correr hacia el edificio sin mirar atrás.Sebastián permaneció inmóvil, con una mano aún suspendida en el aire, observando cómo ella desaparecía dentro del edificio. No la siguió. No la llamó otra vez. Simplemente se quedó allí, sentado, tratando de procesar lo que acab






