Mundo ficciónIniciar sesión—Bueno, parece que resultaste más inteligente de lo que creí —dijo Josué, ladeando la cabeza, con una sonrisa torcida, apenas Yona fue la primera en aceptar.
Sebastián permanecía inmóvil. No entendía cómo Yona había cambiado tan rápido de opinión. Minutos atrás, había sido clara: no aceptar, no ceder, decir la verdad. Y ahora, sin titubear, había dicho que sí. Peor aún, cuando él la miró buscando una explicación, ella se había acercado apenas lo suficiente para susurrarle que co






