—No puedo creer que esa perra tuviera a mi sobrina sin esperarme. ¡Esto es un ataque frontal que no pienso perdonar tan fácil! ¡¿Cómo no pensó en cerrar las piernas un ratito?! Yo debería estar ahí, junto a ella, al igual que lo hice con Karla. Ninguno de estos hombretones tiene mi capacidad de padre.
—Te estoy escuchando, por si no te das cuenta. —Aledis observó a Elián desde su posición en la cama.
Se encontraba exhausta y dolorida, lo que menos le apetecía era soportar los gritos de esa loc