El día que vio marchar a la mujer de sus sueños camino de la luna de miel, supo que su vida no volvería a ser la misma. Cristian era todo lo que una fémina ansiaría: deseado por ellas desde que comenzó a desarrollarse como hombre, exitoso, con un ingenio y locura poco común, además de un futuro muy llamativo. Tanto, que la prensa lo hacía llamar: el soltero de oro.
Hacía gala del apodo, saltando de cama en cama sin poner en riesgo sus sentimientos. No le hacía falta atarse para ser feliz. A su