34. Oscuridad
Entramos a la habitacion de invitados donde me estoy quedando, miro a Elara, se ve nerviosa y cuando esta asi se ve muy comestible como caperucita roja, —Quizá —le digo, besando su cuello—. confio en ti, Alex. La ternura me desarma.
—Esa es la idea. que sepas que en todo momento estaras segura conmigo. —ya que estás confiando, quiero que me permitas el juego que te asustó.
Siento el nudo en mi estómago, pero esta vez, la curiosidad es más fuerte que el miedo. El miedo no está en sus ojos. so