El último encuentro con Cassian ha dejado un sabor amargo en mi boca. Su intento de besarme y su posterior vergüenza, capturados por los ojos asustados de Julie, me hacen sentir sucia y extrañamente deseada. Pero Cassian no vuelve a aparecer, y ese es mi pase de salida. Sola, cruzo las puertas del hospital, dejando el frío acero de St. Jude’s atrás.
Ahí está. Alex me espera en el cochazo. Una visión de tranquilidad en medio del caos. Su sola presencia es un ancla. Subo al coche.
—Hola, Superm