El sol se filtraba suavemente entre las cortinas del dormitorio, proyectando haces dorados sobre las sábanas arrugadas y el desorden leve de la noche anterior. En el baño, el vapor llenaba el aire con un calor húmedo y reconfortante.
El sonido del agua cayendo era constante, hipnótico, casi un susurro.
Nathan y Logan estaban bajo la ducha, desnudos, envueltos en esa intimidad que solo el amor genuino puede sostener sin palabras. El cuerpo de Nathan, más alto, se inclinaba ligeramente hacia él,