El corazón me latía con fuerza al salir del salón de fiesta, esquivando a los presentes que seguro tenían el poder suficiente para incrustar una bala en mi cabeza y echar mi cuerpo a un río.
No podía soportar aquel dolor que me apretaba el pecho. Yo… amante de un hombre casado, teniendo que soportar la desdicha de ser la segunda opción de Cipriano mientras que la mujer que más odiaba ocupaba el trono que siempre creyó merecer.
—¡Yo seré tu esposa! ¡Mi lugar es a tu lado y no permitiré que m