Se escapó…
Un zumbido se adueñó de mis oídos y no fue precisamente por los disparos que ya se detuvieron. Fue en cuestión de segundos.
—¿Qué?
—Robó uno de los coches. Rompió la puerta del garaje. No pudimos…
—¿Y le dispararon? —Mi voz fue más brusca de lo que pretendía, pero no podía evitarlo… Esos disparos, fueron por ella.
—Sí, Don. Uno de los hombres… le disparó. Le dio en el brazo, creemos. Pero siguió conduciendo. Ya debe estar lejos.
Le dispararon. Está herida. Sangrando. Huyendo.
Me c