Mis pensamientos volaban en todas direcciones. Miraba por la ventanilla, los edificios, los árboles, la gente que paseaba ajena a todo. Personas normales. Con vidas normales. Que no tenían que esconderse, que no tenían que mentir sobre su identidad, que no tenían a un mafioso buscándolas para llevarlas de vuelta a una jaula de oro.
Dice que nos quiere, a los dos. Pero, ¿de qué manera? ¿De qué forma?
¿Nos ocultará en ese edificio? ¿Se llevará a mi hijo para hacerlo pasar como suyo y de Silvia?