••Narra Cipriano••
—¡Cipriano, maldito seas! —gritó.
La frustración de no ser complacida dio paso a un ataque de ira. Estaba completamente fuera de sí.
Yo no había experimentado ese nivel de rabia, de necesidad. No sé si se debía a que ella no dudó en complacerme toda la noche con su bonito cuerpo o porque tal vez, le dieron una dosis más alta que la mía.
Cuando consiga a ese desgraciado que le hizo esto, lo voy a matar.
Mi primera opción era Silvia, pero no podía evitar pensar que muchos