Al día siguiente, me trajeron una cantidad absurda de vestidos que posiblemente no entren en mi maleta. Aunque eso se solucionó enseguida porque me trajeron otras diez maletas para guardar todo. Era tanta ropa a la medida que no lograría usarla toda con mi vientre creciendo cada mes.
Pasé la mano sobre un vestido dorado despampanante, tan llamativo como poderoso. La verdad, la mayoría de mi vestuario era de ese color, representando la Dinastía Grimaldi.
Se sentía tan irreal. Yo, Evangeline Ru