••Narra Cipriano••
Su olor era tan embriagador. Una condena que estaba más que gustoso por cumplir. La manera en que su boca entreabierta emitía gemidos, como sus pechos llenos se balanceaban, su cuerpo se estremecía. Era tan perfecta, como si hubiera sido hecha para mí.
La presión en mi polla era insoportable. Necesitaba con urgencia enterrarme en su interior, sentir sus paredes vaginales alrededor de mi polla, presionándome, asfixiándome.
Y en estos momentos, tan inaccesible. Porque al tom