LÍA
Entrar a la sala de juntas con las piernas, aun temblándome por lo que acababa de pasar en la oficina de Dalton era como lanzarse en paracaídas sin saber si el paracaídas está doblado o roto.
Me senté junto al equipo técnico, con mi tablet en las manos y la garganta más seca que la soledad de mi cuenta bancaria. Traté de concentrarme en los porcentajes de crecimiento proyectado, en las metas del trimestre, en los put**tos KPI's, pero lo único que tenía frente a mí era la imagen de Dalton Kee