LÍA
Siete en punto. El reloj del pasillo marcó la hora con un clac tan estridente que casi me hizo volver sobre mis propios pasos. Inspiré hondo, repasando mi pequeño discurso mental “Sea profesional, pida el adelanto con firmeza, no piense en cómo le queda la chaqueta ni en los hoyuelos cuando sonríe.” Fácil en teoría, pero en la práctica mis pensamientos sucios por él, eran los que predominaban.
— Lía, seriedad, por favor —. Me decía a mí misma como una plática motivacional—. Necesitas el dine