Lo que se suponía que era la última.
Pero aun no lograba entender por qué demonios ninguna parte de su cuerpo deseaba que esa fuera la ultima vez.
Conducía por las solitarias calles de la ciudad, con el zumbido del motor como única compañía en la oscuridad de la noche. Los pensamientos de Daniel se agolpaban en su mente, formando un torbellino de emociones encontradas que lo atormentaban sin descanso.
Por un lado, sentía la rabia y la desesperación de enfrentar una situación que se le escapaba