Daniel se sentía abrumado por la mezcla de emociones que lo invadía: el dolor, la angustia, el arrepentimiento. La voz de Serena resonaba en su mente, trayendo consigo recuerdos dolorosos de un pasado que parecía perseguirlo sin tregua.
Se aferró con fuerza al barandal del balcón, sintiendo cómo su corazón latía desbocado en su pecho. Las lágrimas le nublaban la vista, pero no podía permitirse debilidades. Se obligó a contener el torrente de emociones que amenazaba con desbordarse, apretando lo